miércoles, 2 de noviembre de 2016

LA PRIMERA MEDICINA MODERNA.






Resultado de imagen para MEDICINA MODERNAEl punto de partida de la medicina moderna puede situarse en el siglo XVII, que corresponde a la Revolución Científica por antonomasia, aunque conviene advertir que la ruptura de los supuestos epistemológicos y de los métodos que entonces se produjo no se acomoda al modelo histórico construido desde las disciplinas físico-matemáticas. Varios aspectos de la ciencia y la práctica médicas modernas se desarrollaron inicialmente a partir de los nuevos fundamentos que se formularon durante dicha centuria. En otros, por el contrario, los planteamientos renovadores y la ruptura con los métodos tradicionales aparecieron en el siglo XVIII. Este fue el caso, sobre todo, de la cirugía y la higiene pública, cuya “revolución científica” hay que situar, por consiguiente, en la Ilustración. También hubo algunos, entre los que destaca la farmacología, en los que dicha “revolución” no se produjo hasta la primera mitad del siglo XIX. De acuerdo con los resultados de la reciente investigación histórica de la medicina, se está considerando como período la “primera medicina moderna” (early modern medicine), que comprende los procesos de renovación desarrollados en las habitualmente llamadas Revolución Científica (o Barroco) e Ilustración, sin delimitaciones entre ellas artificiosas o difícilmente justificables. Se trata de una ciencia y una práctica médicas con características claramente distintas, tanto de las del Renacimiento, período de compleja transición, como de la “medicina contemporánea” de los siglos XIX y XX. Conviene recordar que, en un famoso libro (1935), P. Hazard situó la “crise de la conscience européenne” entre 1680 y 1715, desde una perspectiva histórica general. En el terreno de la historiografía médica, este punto de vista fue asumido tempranamente por P. Laín Entralgo, quien hizo constar la “condición rigurosamente ilustrada” de Pierre Bayle y su Dictionnaire historique et critique (1695-97), de Claude Gibert y de otros autores de finales del siglo XVII, así como los diferentes ritmos de las corrientes culturales, científicas y médicas, aunque mantuvo la periodificación habitual en su espléndido compendio y en el gran tratado que dirigió.





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